jueves, 10 de marzo de 2016

VER LOS TOROS DESDE LA BARRERA

Es fácil juzgar dicen unos, se defienden en que solo se aprende en cuero propio; pero ¿Por qué es tan difícil?. Siempre tendemos a criticar las relaciones de los demás, se nos hace increíble e inaudito lo que les pasa a los demás por “Amor”, los cambios que estos sufren, las cosas que dejan a un lado, sin embargo cuando nos pasa a nosotros ¿Por qué no hicimos nada para evitarlo?.

¿Por qué? cuando una amig@ nos dice “conocí a tal, en tal lugar, me dijo esto y salio con nada” y nos pasa lo mismo no estábamos preparados, ni pudimos reaccionar.

Es donde hago un inventario de historias que he escuchado en cualquier lugar; desde un bar hasta una pareja de amig@s hablando en un colectivo ó transmilenio; me pregunto ¿Son tod@s iguales?, o más bien ¿Buscamos siempre el mismo tipo de “pareja”?.

No es difícil aprender de los demás, sólo debemos tomar variables similares y organizarlas en una misma ecuación, por ejemplo:

Una mujer es invitada a salir por un hombre “separado” (de esos separados que viven con su esposa por amor a los niños); le prometen el cielo y la tierra (eres esto lo otro, …….. lo mejor que me ha pasado) pero  mi hij@ es lo mejor de mi vida y ella supone que es un gran padre; se mueven sus fibras sensibles y cae en la red, se deja convencer con el Spiderman articulado que le compró al niño en navidad, ¿Por qué no?, es un gran hombre. Después de meses de “salir” y de un seguro la dejara por “mi”, ese día no llega, siempre hay un “Este mes tenemos esto, ella esta muy loca y no me puedo separar, la afectaría mucho y si me voy que va a ser de mi hij@, etc”; las amigas no dejan de advertir, de señalar, pero la chica en cuestión no aprende, cree que será diferente. Las cosas no pasan de ahí, al final se quedan con su esposa, es su seguro y de nuevo a llorar en la almohada viendo Simplemente no te quiere, comiendo helado. Ya con haber escuchado esta historia y de verla con diferentes matices en Corin Tellado, Mujeres al Límite y en la Rosa de Guadalupe; ¿Por qué sigue pasando?, la respuesta no la encuentro, es un misterio, es una de esas cosas sin resolver.

Otra de las historias conocidas es la famosa “marraneada”, más frecuente en el público masculino, son sujetos que se desviven en obsequios, regalos, presentes a su dam@ y así pasa el tiempo; no se cuanto tiempo pasa hasta darse cuenta que se lo están jugando, pero es fijo si a la 4 salida no ha pasado nada, lo marranearon,  no lo dude. Nunca le creo a chic@ con el que tienen detalles y dice “Ay! solo es mi amigo y tiene detalles conmigo”; la gente siempre lo sabe “Nunca le dará una oportunidad”. A pesar de ser tan claro ¿Por qué no cierran la puerta? y ¿Por qué “la victima” no se deja de bobadas y acepta la realidad, ¿Será el afán de aceptación?, ¿Un deseo muy profundo? No lo descubro. Somos muy tercos, esa situación no va a ningún lado, se debe aceptar. Al final no solo duele el tiempo perdido, si no el dinero o el esfuerzo, la llamada “dignidad” que uno dejó en cada intento, en cada mensaje, en cada llamada.

Son solo un par de ejemplos de las miles de historias que hay; no aprendemos de los demás simplemente porque creemos que con nosotros será diferente; que no nos pasara porque este sujet@ es diferente ó porque ya estamos curtidos en el tema, “ya me han engañado, lo se detectar”; pero no. Somos seres humanos frágiles y sensibles con una tendencia muy grande al error y a equivocarnos; la repetida frase “Es mejor arrepentirse de lo que paso, que de lo que no paso”, es nuestro caballito de batalla, no nos damos cuenta que no es un caballo, es un burro o una mula y no es una batalla es por mucho decirlo un recorrido a recoger caña, todo está cojo desde el principio.

No me gusta la tauromaquia, pero es un buen símil de esta situación, para que aprendamos, que ver los toros desde la barrera nos de un indicio que es un deporte feo y sangriento, siempre hay alguien malherido al final.

Ahora es más fácil aprender, la tecnología nos da grandes señales a través de Whatsapp o Facebook, por ejemplo: enviamos un “Hola” y esperamos, ahí nos quedamos; después de un tiempo está el “visto” o “conectado por última vez a tal hora” sin respuesta, aceptémoslo no nos van a contestar, tal vez no quieren, no les nace. Aprendamos de nuestro entorno, hagámonos ese favor.

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