Estaba pensando en otra de esas historias tristes del corazón, esas
desgarradoras situaciones donde hay lágrimas (muchísimas) y kilos de más, esas
que nos destrozan el alma y nos dejan al borde de una gastritis crónica y nos
quitan las ganas hasta de depilarnos, escribir sobre situaciones femeninas me
es más fácil, la mayoría de las veces me solidarizo con el género pero recordé
también esas en donde por poco me pongo del lado del género masculino, porque
en serio hay parejas insufribles, cansonas. Pero viene a mi mente una de mis
frases favoritas ¿Por qué es tan menso (h****)?.
Siempre tenemos un amigo cuya novia está más loca que Cruella de Vil, pero
por la que corre contra viento y marea; por la que interrumpe un partido de la
selección Colombia “Si, un partido de la selección” ¿Puede creerlo?, insólito,
pero cierto, por esas que con solo una mirada cambian su forma de sentarse, de
hablar o de comer. Aquí es dónde analizamos ambas cosas “el poder de ella”
admirable hasta cierto punto y “la falta de carácter de él”.
El poder de una mujer se centra en su entrada a la relación, al principio
es comprensiva y muy amable, no le pone inconvenientes a las salidas con los
amigos por qué es muy tolerante al respecto, es bella y siempre anda muy
bonita, eso los deslumbra; es inteligente sabe como manejar todos sus encantos,
ese algo por lo que el hombre ha empezado a “caerle”; así es al principio, es
como entrenar un perro primero pones la correa sin ahorcar y a medida que va
creciendo este y requiere aprender más cosas se hala con más fuerza hasta que
aprende y hace las gracias para las que está entrenado; a medida que pasa el
tiempo se van limitando las salidas con los amigos, las idas a tomar ya son con
ella o con tiempos más cortos, ella empieza a ir a los partidos de los domingos
y cuida la maleta y el celular; grave error la entregada del celular es el aro
final ahí ya está atado por siempre; la relación evoluciona y ya él “muy
enamorado” cede a todo y deja todo por ella; lo ha logrado ha convertido a su
enamorado en su “amigo fiel”; la acompaña a comprar la ropa y llega en el peor
de los casos a hacerle los trabajos ó a pagar todas las cuentas. Lo ha hecho,
esta en sus manos y es su novio, ahora lo maneja a su antojo, el puede creerse
muy libre pero no se deje engañar, perdió ya le pertenece en cuerpo y alma.
La razón por la que un hombre llega a esta situación es un cuestionamiento
que siempre me hago, como puede doblegar su voluntad ante alguien, pero es así
y se deja manipular por cualquier cosa y así limita su actuar a lo que ella
desea; tal vez es el buen sexo (causa justa), es por el sentirse acompañado ó
por que no las juzguemos tanto hay unas que están pendientes de todo: horarios
alimenticios, parciales y demás actividades que los hacen sentir bien; además
que ellas los necesitan y eso les engrandece su ego machista que se llena con
cualquier cosa.
Dados estos puntos de vista, creo que ninguno es infeliz, todos tienen el
lugar que se han buscado, las únicos que se quejan son los amigos de él porque
les falta un futbolista ó uno para jugar play, pero de resto nadie sufre, las
amigas de ella están felices con su actuar porqué si no es así, tome que le ven
la cara (debemos desconfiar de todos), además ya logro el “En una relación con”
(punto para ella).